ESTRID LUTZ

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Estrid Lutz’s (France, 1989)  works are hybrids transitional forms, collages, or sculptures made from various resistant, lightweight, toxics innovating materials such as honeycomb aluminum, kevlar/carbon/glass fibers mixing with epoxy resin, her drawings, images, photoluminescent powders.

From suffering and war, forms of violence witnessed onscreen, multi destructions, the feeling of missing someone, or being lonely resonate throughout Estrid’s works in both image and physical state.

The materials’ ability to endure aggression and deconstructive processes reveals the potential resistance of the used fibers in a raw engaged, and intuitive human-cyborg relationship.

Physically, her sculptures resemble futuristic elements that have served as protection against a nuclear bomb. A primal form of protection and enhancement and an expression of our socio-economic realities, constructed and seen through a screen or not. 

Her research refers not only to the death and the obsolescence towards our ecological deterioration but also activation of materials processes in her artist studio ‘lab’. By enlarging highly toxic chemical endeavors, Lutz creates a sort of «techno - bricolage.» She seeks an uncanny ambivalence between electronic waste and the possibility of emerging spirits that might inhabit our devices.


Lutz’s work speaks to the current age. Science and technology have thoroughly affected the climate and natural environment, especially where it concerns organisms, cellular, bacterial, plant, animal, and human life. The emotional human body and mind-altered in a physically disconnected yet globally conscious time are at the core of Lutz’s work. 

Las obras de Estrid Lutz son híbridos de formas de transición, collages o esculturas hechas de varios materiales innovadores resistentes, livianos y tóxicos, como aluminio en forma de panal, fibras de kevlar / carbono / vidrio mezcladas con resina epoxi, sus dibujos, imágenes, polvos fotoluminiscentes.

 

Desde el sufrimiento y la guerra, las formas de violencia presenciadas en la pantalla, las destrucciones múltiples, la sensación de extrañar a alguien o la soledad resuenan en todas las obras de Estrid, tanto en la imagen como en el estado físico. La capacidad de los materiales para soportar la agresión y los procesos deconstructivos revela la resistencia potencial de las fibras utilizadas en una relación entre humanos y cyborg intuitiva y comprometida. Físicamente, sus esculturas se asemejan a elementos futuristas que han servido de protección contra una bomba nuclear. Una forma primordial de protección y mejora y una expresión de nuestras realidades socioeconómicas, construida y vista a través de una pantalla o no. Su investigación se refiere no solo a la muerte y la obsolescencia hacia nuestro deterioro ecológico, sino también a la activación de los procesos materiales en su estudio de artista "laboratorio".

 

Al ampliar los esfuerzos químicos altamente tóxicos, Lutz crea una especie de «tecno-bricolaje». Busca una extraña ambivalencia entre los desechos electrónicos y la posibilidad de espíritus emergentes que puedan habitar nuestros dispositivos.

 

El trabajo de Lutz habla de la época actual. La ciencia y la tecnología han afectado profundamente el clima y el medio ambiente natural, especialmente en lo que concierne a organismos, vida celular, bacteriana, vegetal, animal y humana. El cuerpo humano emocional y la mente alterada en un tiempo físicamente desconectado pero globalmente consciente son el núcleo del trabajo de Lutz.